John Wayne Gacy.
John Wayne Gacy Jr. es uno de los más emblemáticos casos del asesino serial americano. Por fuera y ante la sociedad un ciudadano generoso, brillante y emprendedor siendo a la vez un terrible psicópata y asesino de mas de 30 hombres, entre jovencitos y adultos. De los cuales enterró la mayoría en el suelo debajo de su casa y otros mas que tiro en un río cercano. Nació el 17 de Marzo de 1942 en el seno de una familia de raíces irlandesas católica en Chicago Estados Unidos y muere por inyección letal el 10 de Mayo de 1994 curiosamente un año en que son ejecutados o muertos varios asesinos seriales famosos.
La infancia de Gacy fue de calma y prosperidad teniendo buenas calificaciones en la escuela y aunque no era particularmente popular era apreciado y tenia amistades de los boy scouts y de sus primeros compañeros de trabajo. La mayoría de los muchachos de su edad se empleaban desde temprana edad, mismo caso de Gacy quien después de asistir a clases tenía sus rutas para repartir periódico y también trabajó en una recaudería. Podríamos decir que siempre fue un hombre ocupado en trabajo, escuela y diversiones.
Las dificultades no tardaron en ocurrir en la vida del joven Gacy: A los 11 años jugando con unos palos de juego, sufrió un golpe en la cabeza que le provocó la aparición de un coagulo. Sin embargo este no le fue diagnosticado hasta los 16 años. Así que en un lapso de 5 años sufrió desmayos repentinos y suponemos que daños cerebrales, aunque mínimos. El problema fue resuelto mediante un medicamento que disolvió el coagulo. A los 17 comenzó con sus problemas cardíacos y dolores de los que nunca se pudo descubrir la causa. Toda su vida padecería de estos episodios cardíacos -aunque nunca que pusieran en peligro su vida- que se agravaron una vez que fue encarcelado, claro esta.
En cuanto a sus relaciones familiares existían fuertes lazos entre el joven Gacy y su madre y hermanas. Lazos que perdurarían en las buenas y en las malas ocasiones. En cuanto a su padre, se dice que era un hombre alcohólico e irascible que con frecuencia abusaba verbalmente tanto de sus hijos como de su esposa. A pesar de las violencias de señor Gacy, el joven John amaba profundamente a su padre y deseaba ser amado y admirado por su padre, aunque no tuvo la oportunidad de lograrlo plenamente y eso fue motivo de frustración durante toda su vida.
Después de esto, Gacy trató de terminar sus estudios sin mucha fortuna y partió a Las Vegas donde solo halló empleos de muy baja paga de ese modo regresó a Chicago donde se matriculó en una escuela de negocios. Tras titularse consiguió trabajo en una zapatería y ahí ganó posiciones hasta hacerse el encargado de una tienda de ropa para caballeros. En realidad Gacy era un vendedor nato, así que puliendo y explotando sus habilidades fue escalando poco a poco hacia el éxito empresarial. En 1964 se casó con Marlynn Myers cuyo padre era dueño de franquicias de Kentucky Fried Chicken así que el nuevo yerno obtuvo una merecida posición en la organización de la familia. Quiso aprender del negocio desde cero y así tomaba usualmente jornadas de trabajo de 10 a 14 horas. Y cuando no estaba trabajando estaba envuelto al 100% en actividades comunitarias. Se enroló en diversas organizaciones civiles siendo la mas notoria la de los Jaycees quienes lo nombraron en una ocasión 'El hombre del año'... dichas comunidades se dedican a la perfección del liderazgo comunitario y empresarial de sus asociados. Y John Wayne Gacy dedicaba por entero sus esfuerzos y su vida en ello. Quienes lo conocieron dicen que se distinguía por su gran ambición y sed de reconocimiento público.
Fruto de su matrimonio tuvieron un hijo y una hija. La señora Gacy vivía feliz cuidando a sus hijos y él trabaja incansablemente al grado de sufrir un ocasional colapso nervioso. Pero sus problemas de salud: el sobrepeso, lo del corazón y lesiones en la espalda no constituyeron ningún impedimento para que Gacy continuara su carrera comunitaria. Al parecer todo era miel sobre hojuelas, pero no tanto. Pronto comenzaron a correr los rumores acerca de la homosexualidad de Gacy. Se decía que siempre en el trabajo estaba rodeado de jovencitos y que sostenía relaciones con algunos de ellos. Los más cercanos e íntimos se negaban a aceptar tales historias. Hasta que en el año de 1968 un jurado de Ohio lo declaró culpable por cargos de sodomía. La víctima, un tal Mark Miller lo acusó de haberlo engatusado hasta tenerlo atado y violarlo hacía un año antes cuando fue a verlo en su casa. Aquello fue un duro golpe por si no bastaban los rumores, aparte Gacy trató de defenderse inventando una historia que no sirvió de nada. Tiempo después contrató a un muchacho para que le diera una paliza a Miller, complicando todo su proceso penal. En este episodio el juez ordena una serie de pruebas psiquiatricas a Gacy determinándose que es capaz de comparecer en juicio pero a la vez se establece que su conducta es antisocial y que no hay tratamiento conocido para su problema. Fue sentenciado a 10 años de prisión y poco después de ingresar al penal su esposa se divorció de el argumentando que había roto los votos matrimoniales. A los 26 años John Wayne Gacy Jr. pisaba la cárcel por primera vez.
El 18 de Junio de 1970 gracias a su conducta de prisionero modelo recibe la libertad anticipada y regresa a Chicago para 'rehacer' su vida. Llega a casa de su madre pero se da cuenta de que debe independizarse de nuevo, así que con la ayuda financiera de sus hermanas compra una casa nueva en un suburbio de la ciudad para comenzar de nuevo sus negocios. Así que entro como chef a un restaurante de la ciudad y comenzó nuevas amistades con sus vecinos, los Grexas con quienes tenia frecuentes encuentros para jugar cartas o tomar tragos, obviamente ignoraban el pasado criminal de su nuevo y bonachón vecino. En 1972 Gacy volvió a contraer matrimonio, esta vez con una mujer divorciada y con dos hijos pequeños. Carole Hoff se llamaba la nueva esposa y estando emocionalmente vulnerable no fue difícil conquistarla con detalles de generosidad. Así que esta mujer pensó que Gacy sería un excelente sostén para ella y sus hijos a pesar de que no ignoraba que Gacy había estado en prisión pero confió en su nueva actitud y que corregiría sus pasos.
Fue así que pasaron los años en que Gacy mantuvo su secreta vida criminal de sodomía y asesinatos mientras que ante la sociedad era un próspero empresario que con frecuencia organizaba parrilladas en su casa las cuales por cierto eran eventos exitosos y comentadísimos. Eso si, nadie dejaba de quejarse del extraño y nauseabundo olor que emanaba la propiedad ante lo cual la explicación era siempre que las partes bajas de la casa estaban invadidas de un moho apestoso. O de que alguna rata había muerto en la cañería. Solo Gacy sabía exactamente el origen de tales olores. Luego la conducta de Gacy comenzó a deteriorarse pasando del buen humor a rachas de ira inexplicables y había perdido el interés sexual hacia su mujer. A esta no le preocupó tanto esto último como el hecho de que comenzó a hallar revistas pornográficas de hombres y jovencitos y hasta Gacy le llegó a espetar que prefería a los jóvenes sobre las mujeres. En su trabajo igualmente era notorio como estaba rodeado de muchos efebos argumentando que contrataba tales empleados para ahorrarse dinero, pero la gente ya sospechaba que no solo era para ahorrarse la lana sino para satisfacer sus cada vez más obvias inclinaciones sexuales. Por supuesto que no faltaron los episodios rasposos y violentos entre sus jóvenes empleados y Gacy, quien se les aventaba y extorsionaba con no pagarles si hablaban del asunto. El 2 de Marzo de 1976 finalmente quedaron divorciados los Gacy.
Finalmente en 1978 todas las atrocidades cometidas por Gacy tenían que salir a la luz pública. Todo se derivó de la continua desaparición de jovencitos sin mayor explicación. La policía poco a poco comenzó a centrar su atención en este sujeto y descubrieron que ya estaba catalogado como criminal sexual así que fue cuestión de algunas ordenes para registrar su propiedad para encontrar material sospechoso. Ante los primeros análisis la evidencia era cada vez más crítica para ligar a Gacy con la desaparición de varias personas. La policía se dio cuenta que tenía un caso grueso entre manos y decidió arrestar a Gacy. Aunque no se descubrieron los cuerpos inmediatamente fue cosa de días para comenzar con la ardua labor de exhumar hasta 29 cuerpos de la propiedad en que vivía. Gacy tuvo que confesar y de hecho indicar a la policía de mas cuerpos que había abandonado en el río. El juicio fue arduo pero la sentencia fue definitiva y tras varias apelaciones Gacy murió en la penitenciaria de Stateville Ohio por inyección letal. De hecho tal procedimiento no estuvo exento de incidentes siendo el principal que los químicos usados para matarlo se solidificaron y desde entonces el procedimiento ha sido cambiado. Gacy tardó 27 minutos en fallecer y su última sentencia para con un guardia antes de ser ingresado a la cámara fue 'You can kiss my ass'.
Ted Bundy.
Theodore Robert Cowell nació el 24 de Noviembre de 1946 su madre fue Louise Cowell y su padre un veterano de la fuerza aérea cuya identidad permaneció desconocida para Bundy durante toda su vida. Tras el nacimiento de Ted, Louise se va a vivir con sus papas y al paso del tiempo se le hace creer al niño que sus abuelos son sus padres y que su madre biológica es su hermana mayor, esto con el objetivo de proteger a la joven mujer de las acidas criticas de la sociedad en contra de las madres solteras. Esto a la postre resultó negativo para Bundy, ya que en algún momento de su vida se iba a enterar del engaño. A la edad de 4 años Bundy y su madre se mueven a Tacoma Washington a vivir con otros parientes y ahí la madre se enamora de un cocinero de la ciudad llamado Johnnie Culpepper Bundy y en Mayo de 1951 la pareja finalmente se casa. De ese modo Ted asume el apellido Bundy que conservaría toda la vida. El nuevo matrimonio fructificó con 4 hermanos mas para Bundy y a pesar de que Johnnie trataba de formar un lazo afectivo de padre a hijo con Ted incluyéndolo en todas las actividades familiares, este no se pudo solidificar nunca. Conforme pasaba el tiempo Ted se sentía más incómodo de la situación. Cada vez se fue haciendo más solitario y los expertos opinan que la incapacidad de Bundy para socializar y edificar lazos afectivos con las personas viene de estos primeros episodios familiares. Sin embargo esta condición psicológica es perfectamente típica de los asesinos seriales.
La infancia de Bundy fue caracterizada por ser 'diferente' cosa que entre la niñez no es bien vista, teniendo que soportar toda clase de bromas de los mas pesados compañeros de su escuela, la Woodrow Wilson High School donde si bien no era el mas brillante alumno, pudo sacar muy bien sus calificaciones. En el libro 'Ted Bundy: Conversations with a Killer' establecen que el joven Bundy era incapaz de relacionarse satisfactoriamente con los demás. Que no entendía la necesidad de la gente por hacerse de amigos, de dejarse estimar. En realidad por alguna barrera psicológica ya infranqueable, no le interesaba formar lazos de amistad con otras personas. Actuaba como el resto, pero en el fondo dudaba.
En la educación media superior Bundy se convirtió en un sujeto dinámico y popular. Sus calificaciones eran buenas y todo marchaba mas o menos bien, aunque no salía mucho con mujeres se le consideraba un sujeto atractivo y de excelentes maneras. Sus intereses giraban completamente en las actividades extracurriculares, como el esquiar y la política, que le provocaba apasionamientos y alguna vez en su vida estuvo involucrado en ella. De esta época se insiste que comenzó su carrera criminal empezando por lo pequeño: robos aquí y allá en tiendas, estafas de poca importancia, voyeurismo, etc. Pero para un criminal serial, por algo se empieza. Al paso del tiempo la personalidad de Bundy iría de ser tímido y reservado a ser un sujeto mas dueño de si mismo y dominante. A la par de esta evolución en su trato, irían in crescendolas manifestaciones sociópatas como el robo a casa habitación y el allanamiento de morada. Sabemos que un criminal serial es por definición manipulador y mentiroso. La gente de su círculo cercano jamás tuvo oportunidad de interpretar todas las señales que emitía Bundy.
Fue a clases a la universidad de Washington y a la Puget Sound y era aplicado en sus estudios y grados. En el plano laboral, tomaba empleos de bajo nivel pero no perduraba mucho en ellos. Y sus empleadores lo recuerdan como alguien poco confiable. Cosa que es usual de los criminales seriales: el mantener escaso control y disciplina en sus empleos. Es en la primavera de 1967 que entabla la relación amorosa con una chica que cambiaría su vida entera. La muchacha, californiana ella era el sueño hecho realidad que Bundy había imaginado toda su vida; inteligente, hermosa, sofisticada y de buena familia ¿qué mas podía pedir? Sin embargo aunque la muchacha lo amaba, no era este amor de la misma magnitud que el de él hacia ella. En 1969 año que se gradúa la muchacha decide terminar la relación con Bundy puesto que veía enormes huecos en su personalidad, principalmente la falta de dirección y objetivos claros en su vida. Al cabo una mujer práctica e inteligente desechó a este pretendiente de su lista de prospectos. Ted nunca se recuperaría del cortón, aquella muchacha se convirtió en toda una obsesión e intentaría seguir en contacto con ella escribiéndole cartas, aunque ella no cambiaba de decisión, por el momento...
Por la ruptura anterior Bundy había dejado los estudios, pero de alguna manera rehizo sus asuntos y se reinscribió en la universidad de Washington esta vez en la carrera de psicología. En dicha materia era brillante y tenido en buena estima por sus profesores. En esta época inicia un romance con (seudónimo) Elizabeth Kendall que duraría aproximadamente 5 años. Ella venía de un reciente divorcio y tenía una pequeña hija y veía a Ted como un excelente partido. A pesar de que conocía que él no la amaba tanto y de que ante la idea del matrimonio el externo su negativa -pues aún tenía muchas cosas por lograr antes de casarse- y aparte de todo que sospechaba que mantenía relaciones con otras mujeres, guardaba la esperanza de que cambiaría para bien y que finalmente sentaría cabeza al lado de ella y su hija. Pero nada de esto iba a ocurrir, Elizabeth Kendall desconocía de la pasada relación de Bundy con la californiana y que aún mantenían comunicación entre ellos. Del 69 al 72 todo iba en la dirección deseada, Bundy enviaba solicitudes de admisión a varias escuelas de derecho y estaba involucrado en actividades comunitarias y hasta obtuvo una condecoración de la policía de Seattle por salvar a un pequeño de 3 años de morir ahogado. Estaba involucrado con figuras importantes del partido republicano y es en un viaje de trabajo a California en 1973 que se reencuentra con su antigua novia. Al verlo queda impresionada por el enorme cambio experimentado por Bundy, y el tema del matrimonio salio a flote en varias de los encuentros amorosos que ambos sostuvieron en el verano e invierno. Ante estos cortejos la chica cayó de nuevo enamorada de Ted Bundy pero repentinamente este dio el cortón. Para Febrero de 1974 se consuma la venganza no devolviéndole ninguna llamada mas a la muchacha. De hecho ella jamás volvió a saber nada de Bundy, y comienza el killing spree de la infamia: la mayoría de las víctimas de Bundy serían en lo sucesivo mujeres atractivas, blancas, de cabello negro lacio y peinado por la mitad.
Jack El Destripador.
En el año 1888, Whitechapel era uno de los peores distritos de todo Londres. En las calles, hombres, mujeres y niños arrastraban una vida de pobreza y delincuencia en la que muchas veces el único alivio era el que podía ofrecerles una botella de alcohol barato. Los callejones oscuros desembocaban en bares mugrientos y burdeles miserables en los que algunas mujeres se ganaban la vida prostituyendo sus cuerpos por unos pocos peniques. Fue precisamente aquí, en el East End londinense, donde tuvo lugar el breve reinado de terror del temido descuartizador que firmaba sus crímenes como "Jack el Destripador".
Su primer crimen oficial, por así decirlo, el que reconocen todas las crónicas, tuvo lugar el 31 de agosto, aunque en su día se sospechó que por lo menos dos asesinatos anteriores menos publicitados habrían sido también obra suya.
Ese día estaba amaneciendo muy lentamente. Las calles todavía estaban oscuras, y a pesar del frío algún que otro paseante comenzaba a circular por el barrio. Uno de ellos distingue a lo lejos el cuerpo de una mujer tendido en el suelo que a primera vista parecía desmayada, pero cuando se acerca para tratar de ayudarla, ve que unas terribles heridas la habían casi decapitado.
Horrorizado, no deja pasar un minuto y avisa al primer policía que hacía su ronda por el barrio, quién acompañado de un médico distingue bajo la luz de una linterna que la muerte le había sido provocada por dos golpes con arma blanca que le habían seccionado la tráquea y el esófago. El cuerpo, todavía caliente en partes, indicaba que el momento del crimen no debía de haber sido de más de media hora antes de haber encontrado el cuerpo. Tras un examen más detallado en la sala de autopsias, descubren además que había sido brutalmente golpeada en la mandíbula inferior izquierda (posiblemente por una persona zurda), y que su abdomen había sido mutilado.
Por lo demás, el asesino no había dejado otras pistas tras de sí, ni testigos, ni el arma homicida. Ninguno de los vecinos oyó nada.
La identificación de la víctima no fue tarea fácil, aunque unos días después su padre y su ex marido identifican el cuerpo de una mujer de 42 años, prostituta, llamada Anne Mare Nichols y conocida como Polly.
Polly había estado casada y tenía cinco niños, pero su adicción al alcohol había hecho que su matrimonio se rompiera. Desde entonces, sola, había vivido de sus pobres ingresos de prostituta.
El lunes 6 de agosto, varias semanas antes del primer crimen oficial del Destripador, Marta Tabram, una prostituta de 39 años, había sido hallada muerta con 39 puñaladas; y algunos meses antes, Emma Smith, una prostituta 45 años, había sido agredida salvajemente en la cabeza y le habían introducido un objeto en la vagina. Seguramente estos dos crímenes no tenían nada que ver con nuestro asesino, más que nada porque la firma del Destripador era más ritualista que los simples golpes y puñaladas, pero aún así, el terror ya se había apoderado de las almas de los habitantes del distrito londinense.
Annie Chapman era una mujer sin hogar propio que vivía en pensiones comunes cuando disponía de dinero para el alojamiento de una noche, y cuando no era así, se dedicaba a vagar por las calles en busca de clientes que le proporcionasen alguna moneda para bebida, refugio y alimento. No siempre había sido así, unos años antes estaba casada y con tres niños, pero todos murieron, unos por enfermedad y otros por accidente. Fue un golpe muy duro, nunca se repuso. Así, en estado de depresión permanente comenzó a beber para sobrellevar su soledad.
Su cuerpo fue hallado mutilado en la calle del Mercado de Spitalfields a las 6 de la mañana, y nadie había ido testigo de los hechos. Su intestino estaba en el suelo entre un gran charco de sangre y una profunda incisión cruzaba su cuello de lado a lado.
Todo parecía indicar que había sido asesinada en ese mismo sitio. No había señales de defensa por parte de la víctima, y lo curioso es que cerca de su cadáver se encontraron un pequeño pañuelo, un peine y un cepillo de dientes, que parecían haber sido colocados en un orden concreto por el asesino.
Según el médico forense que vio el cadáver, el asesino había agarrado a Annie por la barbilla y la había degollado por la espalda de izquierda a derecha, y por la fuerza empleada, posiblemente con la tentativa de decapitarla. Eso le había causado la muerte. Las otras heridas infligidas y las mutilaciones abdominales habían sido realizadas post mortem: el abdomen había sido abierto para extraer la vagina, el útero y la vejiga, que no fueron hallados. Las incisiones eran limpias, como si se tratase del trabajo de un experto en anatomía, o por lo menos el de alguien con los conocimientos anatómicos y la habilidad suficiente para poder abrir el cuerpo y extraer los órganos con mucho cuidado de no dañar otras partes internas. El instrumento utilizado parecía ser un cuchillo estrecho con lámina fina y muy afilada, la clase de cuchillo que utilizaban los cirujanos y los carniceros.
Una señora de nombre Elizabeth Long que se dirigía al mercado esa mañana, pudo aportar un testimonio valioso: a las cinco y media de la madrugada había visto a un hombre conversando con una prostituta que identificó como Annie Chapman. Lamentablemente el hombre estaba de espaldas y no pudo ver su rostro, pero sí distinguió la silueta de un hombre de unos 40 años, elegante, que portaba un sombrero y un abrigo oscuros. La hora de la muerte se estimó entonces entre las cinco y media y las seis de la mañana, hora en la que fue descubierto el cadáver, lo que significaba que el asesino actuaba rápidamente y con gran precisión.
La falta de indicios hacía que la investigación avanzase lentamente. Todo el mundo había relacionado las muertes entre ellas, y a pesar de que la policía se mantenía en el más absoluto de los silencios, los periódicos no dejaban de alimentar cada rumor escuchado, lo que servía para aumentar la cólera y el miedo de los vecinos. Desde Scotland Yard se llegó a ofrecer una gratificación para quien aportase algún dato válido sobre la identidad del asesino, pero lo único que consiguieron fue que los vecinos aprovechasen sus diferencias y se denunciasen entre ellos, deteniendo simplemente a algunos falsos culpables, excéntricos o alcohólicos que aseguraba ser el descuartizador de prostitutas, aunque tras numerosas investigaciones y por el hecho de que todos carecían de habilidades médicas o que tenían coartadas, no tardaban en recuperar la libertad.
El 25 de septiembre, la Agencia Estatal de Noticias recibió una nota en tinta roja firmada por el propio Jack el Destripador cuyo contenido era:
"Querido Jefe, desde hace días oigo que la policía me ha cogido, pero en realidad todavía no me han pescado. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último es un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo a chillar. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito..."
Firmado: Jack el Destripador, desde el Infierno.
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